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Diario de a bordo
Viernes, 25 de Junio de 2010 12:13

25 de junio de 2010: Llegada a Shanghái

Llegada a Shanghái

Soy Antonio Gonzalo de la Cruz Fernández, el Capitán del Galeón Andalucía, hemos atracado en Shanghai a las 13:30 hora local en el Terminal Internacional de Cruceros en el centro de esta fantástica ciudad, corazón financiero de China. Ayer, nuestro hombre prensa, el entrañable Miguel, me pidió, como es habitual en él con sonrisa amable pero que significa hay que hacerlo, preparar la que sería la última crónica de nuestra ruta a Shanghai y la verdad es que me sentí complacido por el detalle. Al mismo tiempo me daba la oportunidad de decir lo que bulle dentro de mí tras haber culminado esta última singladura de la ruta que empezó en Sevilla y hoy ha finalizado en Shanghai.

Lo cierto es que desde que Miguel me lo pidió hasta ahora no hemos parado; esperando hora para recogida de práctico, con niebla alternándose con chubascos de lluvia y un intenso tráfico que hace hervir la pantalla del radar, práctico a bordo a las 06:30 y navegada por el Rio Amarillo hasta nuestro atraque, y a estas alturas del día me recuerdan que la crónica hay que hacerla.

La verdad es que lo que pueda decir ya se ha dicho por todos y cada uno de los miembros de la tripulación a lo largo de este viaje: anécdotas, nostalgias, críticas, etc.  Ha llegado el momento de hacer balance y no puedo utilizar ninguna otra palabra que FANTASTICO. Misión cumplida.

Mi estado de ánimo en estos momentos no es otro que el de la satisfacción de haber cumplido con mi trabajo, mi compromiso con la Fundación y con todos los que confiaron en mí. Recuerdo el día en que Ignacio Fernández Vial, en el astillero de Punta Umbría me ofrece el mando del Galeón para este viaje. Fue una extraña acumulación de sensaciones, por un lado lo que supondría navegar en la maravilla que tenía delante, aún en el carro de grada, a medio terminar, y por otro lado la cantidad de problemas de índole personal y profesional que se me venían encima en el caso de aceptar. Acepté como es evidente y aquí estoy con una agradable sensación de satisfacción.

Ahora todos me felicitan, me llaman desde los medios de comunicación para hacerme entrevistas como si yo fuese lo importante de esta historia, pero sé bien quiénes son los importantes, los imprescindibles y tengo que decir cuáles son las columnas sobre las que esta historia se ha sostenido:

Primeramente el barco, por lo que representa para muchas personas, todos aquellos que han entregado mucho tiempo, mucho trabajo y muchas toneladas a granel de ilusión, que han renunciado a buenos puestos de trabajo por estar aquí -con la que está cayendo- y seguro más de una bronca con la novia, la familia, etc. Podéis estar orgullosos de vuestro trabajo y, por supuesto, es necesario mencionar con letras mayúsculas  a esta pareja de remolcadores que han tirado incansablemente del proyecto y la construcción realizada brillante por la empresa sevillana Navegación y Ocio, con la tenacidad y determinación de aquellos hombres que navegaron en los galeones españoles que cruzaban el Atlántico y Pacífico y que han sido la inspiración para el nuestro, por supuesto me estoy refiriendo a los padres del proyecto Galeón: Ignacio y Joaquín y todos los que durante un año y medio han trabajado duramente en el astillero de P. Umbria y en el muelle de Huelva.

Mi reconocimiento a la Fundación Nao Victoria: a Juan Salas nuestro presidente, a José Fernández de Cabo por su  labor incansable en la búsqueda de recursos, la gestión continua con la fuerza y tenacidad que solo da la fé en un proyecto con futuro, Eduardo Almagro, Enrique, Antoñete, Belén, Guadalupe, Macarena, Marta, Ana, Juan, José Luís, etc. Por su magnífico trabajo, en la sombra, por su constante apoyo, solucionando problemas en la distancia y esperándonos en el muelle a nuestra llegada con la solución a los problemas planteados.

Y si para que esta aventura pueda llegar a buen puerto es fundamental contar con lo anterior; barco y organización, va mi reconocimiento a lo que para mí como capitán del Galeón es la clave del éxito de toda esta aventura, vosotros, la tripulación, mi tripulación. Después de este tiempo con vosotros podéis estar seguros que habéis hecho mucho más de lo que os podéis imaginar:

Mi reconocimiento a Manolo Murube (el alumno que supera al profesor) que con su calidad humana y profesional nos ha enriquecido y ayudado como pocos saben hacer.

A Jaime, Manu, Juan Diego (J) y Hector (perchita) que desde el puente y la máquina nos han guiado y empujado como auténticos profesionales.

A los contramaestres de guardia: Perico, Alfonso (Choco) y Guti que con sus” látigos” ha mantenido la guardia bien alta.

Al equipo técnico de ingeniería: David (La mente), Pepe (P. Jeré), José Luís (Pepelu) y Alberto (nuestro hombre bandera) por su agua y frescor.

A Curro Marchena, Curro Madrid, Gabri, José Viñas, Federico (Colorati), Fernando (El maestro), Jauma, Alfonso (croqueta), Augusto, Aurora, Miguel (Pigafetta), Mauri, Álvaro, Eloy, Esther y Dani (Pajarete) .

Y a nuestros maestros de la cocina Paco M. (Señores) y Manolo Luque, porque sin ellos esta aventura no hubiera tenido tanto "gusto".

A todos los anteriores nuestro reconocimiento y agradecimiento.

 

Gonzalo de la Cruz Fernández

 

 

Miércoles, 23 de Junio de 2010 10:58

23 de junio de 2010

Parte de las 12:00 h. del día 22-06-2010 a las 12:00 h. del día 23-06-2010

Posición: Latitud 30º 33' N  Longitud 122º 33' E

Millas recorridas en las últimas 24 horas: 40 (72 kilómetros)

Total millas recorridas desde el inicio de la travesía (Sevilla): 10.237 (18.426 kilómetros)

Meteorología: Viento variable, mar llana y bancos de niebla constantes

Distancia al puerto de destino (Shanghái): 118 millas (212 kilómetros)

Incidencias: Singapur-Shanghái está siendo la navegada más larga sin pisar tierra firme (14 días) y se está notando; Curro Castillo y Jauma se enzarzan en una batalla de cubos de agua. A falta de pocas horas para llegar a nuestro destino, el tabaco escasea y el azúcar se ha acabado, pero a cambio asaltamos las galletas de limón, naranja y chocolate que compramos en Omán. En la amplia desembocadura del Yantgsé el tráfico marítimo ha plagado de colores la pantalla del radar.

Galeones en la niebla

Mañana llegaremos a Shanghái. Hoy navegamos camino del punto donde embarcaremos al práctico que nos guiará para remontar el Yantgsé. Ayer pasamos el día rodeados de una fría neblina acompañada de una leve llovizna que, a veces, nos dejaba ver un poco más allá de las tres millas. También navegamos despacio, con momentos de quietud total, pendientes de los barcos que nos marcaba el radar. Resultaba extraño ver en cubierta a la tripulación con pantalones largos y chubasqueros después de dos meses de intenso calor. Cualquiera diría que estamos empezando el verano...

Los trabajos para dejar el barco de revista antes de la llegada están llegando a su fin, lo tenemos casi todo controlado. Tras la cena, Pepelu cerró el ciclo de charlas sobre los países visitados y nos deleitó con unas emocionadas palabras sobre su paso por Nueva Zelanda. Está pensando seriamente en montar una agencia de viajes sólo para ese país. Con la cantidad de miembros de la tripulación que quiere ir para allá, seguro que obtendría rápidos beneficios.

También Guti intenta en su terreno obtener beneficios: la pesca. Durante el día apareció un feo dorado en cubierta que despertó las ilusiones de muchos intentando rememorar aquel día del Mar Rojo cuando picaron más de una quincena de alistados. Pero no fue más que eso, una ilusión, un espejismo. Ni siquiera de noche, con focos por la borda aprovechando la calma, conseguimos engrosar las filas del congelador.

Apenas nos queda un día de navegación para terminar esta inolvidable travesía y me gustaría dar las gracias a todas las personas que, desde Sevilla, han hecho posible que nosotros estemos a las puertas de Shanghái. Todo un reto para la Fundación que han superado con creces a base de sacrificio y privaciones. Gracias de todo corazón.

Un fuerte abrazo a todos los que nos habéis seguido y leído a lo largo de estos tres meses, en especial a mi familia y amigos.


Gabriel Domecq Coronel.

Martes, 22 de Junio de 2010 09:50

22 de junio de 2010

Parte de las 12:00 h. del día 21-06-2010 a las 12:00 h. del día 22-06-2010

Posición: Latitud 30º 02' N  Longitud 122º 58' E

Millas recorridas en las últimas 24 horas: 126 (226 kilómetros)

Total millas recorridas desde el inicio de la travesía (Sevilla): 10.197 (18.354 kilómetros)

Meteorología: Viento del W 5 nudos (9 km/h) y mar con medio metro de ola de SE

Distancia al puerto de destino (Shanghái): 158 millas (284 kilómetros)

Incidencias: Comenzamos el verano con una leve y constante lluvia acompañada de frío. Por la noche presenciamos un espectáculo luminiscente del placton del Mar de China excitándose a nuestro paso. Varias libélulas de casi medio palmo de porte se embarcan en el Galeón. Esta mañana pescamos una "bonita" dorada; Manolo Luque: "a ver si juntamos varias piezas más para un guiso", a lo que responde Paco Metro: "Pues ya podemos tener suerte..."

 

Nuestro piropo para vosotros

Este viaje comenzó tres meses atrás, allá por el mes de marzo. Partíamos desde casa, dejando a un lado  una rutina que cambiaríamos por un nuevo estilo de vida. Nos embarcábamos en una aventura incierta, a bordo de un galeón del S. XVII siguiendo la Ruta del Índico con destino: el País del Sol Naciente.

Conocíamos el barco, imaginábamos la ruta, pero la mayor inquietud que no dejaba nada claro era: ¿Qué sería de la convivencia en un mundo de hombres? ¿Cómo nos recibirían? ¿Sentirían que les estábamos robando su espacio? ¿Seríamos capaces de soportar la dureza que caracteriza a la mar? ¿Podríamos adaptarnos a sus ritmos de trabajo?

El primer contacto fue un buen recibimiento, con un aplauso se hizo la bienvenida, y poco a poco comenzó a pintarse todo de un color diferente, que quitó todas las dudas negativas que traíamos en la mente. Con el paso de los días y sin apenas darnos cuenta fuimos ganándonos nuestro sitio a bordo, tanto en la vida diaria como durante las maniobras, convirtiéndose las escotas en nuestras aliadas.

Nos llenábamos con cada minuto que se paraban a explicarnos cómo funcionaba todo esto y gracias a ello comenzamos a navegar moralmente por esta ruta, como un eslabón más, que aunque tarde, se unía al de ellos.

Por aquel entonces teníamos para nosotras una casita distinta, Villa Calviño, con todo tipo de detalles: ducha, baño, lavabo, roperos, todo un nidito que nos servía de recogimiento para nuestra intimidad, donde cada noche nos confesábamos nuestras primeras impresiones, pero que sin embargo marcaba la diferencia de sexos, y nos separaba del grupo que se estaba formando.

No obstante, el tórrido viento que azocaba calores del desierto a nuestra llegada a Suez, produjo cambios, que nos obligó a trasladarnos de nuestra casita, al sollao. De pronto, todas nuestras expectativas se fueron por la borda, pues aquello tenía la imagen de una cueva desordenada y marcada por los instintos masculinos. Sin embargo, el vuelco fue favorable y desde entonces estamos involucradas de lleno en esta gran familia que ha ido formándose a bordo del Galeón Andalucía.

Estamos hechas al trabajo duro y al gran esfuerzo que suponía esta singladura, alejadas de nuestros seres más queridos y nuestros proyectos. No sólo nos identifica un alma luchadora por llegar al final de la singladura como este proyecto merece. Sin duda, nos identifica más el áurea que nosotros portamos, llena de alegría, entusiasmo jovial y compañerismo en todos los sentidos. Viendo el final de este viaje se refleja en nuestro interior un hilillo de melancolía al dejar atrás esta forma de vida, sintiendo el mayor pesar por los vínculos que aquí se han creado. Aún siendo tan diferentes  y con unas metas tan distintas al comenzar, está claro que nos une el mismo espíritu: la búsqueda de una experiencia irrepetible, porque consideramos que la felicidad está en el camino no en el final del trayecto.

Cada uno ha dejado muestra de su personalidad, gustos y cualidades. Pero, en general, nos quedamos con su esencia, la que los ha caracterizado por siempre, la que sus madres, nuestras madres y tantas madres vienen transmitiendo desde el principio de los tiempos: la sencillez, la simplicidad y la humildad que tienen los niños y que conservan hasta su vejez. Nos llevamos el corazón lleno de gratitud por todo lo que de forma consciente e inconsciente nos habéis enseñado.

Aurora y Esther

Lunes, 21 de Junio de 2010 08:25

21 de junio de 2010

Parte de las 12:00 h. del día 20-06-2010 a las 12:00 h. del día 21-06-2010

Posición : Latitud 27º 38' N Longitud 121º 38' E

Millas recorridas en las últimas 24 horas: 124 (223 kilómetros)

Total millas recorridas desde el inicio de la travesía (Sevilla): 10.071 (18.127 kilómetros)

Meteorología: Viento del NE 15 nudos (27 km/h) y mar con un metro de ola de la misma dirección

Distancia al puerto de destino (Shanghái): 284 millas (511 kilómetros)

Incidencias: Vuelve el frío al Galeón; chaquetones en las guardias de noche y duchas que tonifican. Un denso tráfico marítimo anuncia que nos aproximamos a la desembocadura del Yangtse, el importante río chino. Los intercambios de fotos y vídeos entre la tripulación se precipitan con la llegada a Shanghái.

 

Cena de gala

Aquí nos encontramos, navegando en el Mar de China, en medio de una intensa niebla, consumiendo milla a milla esta travesía que se acerca a su objetivo: la Expo de Shanghái.

Nos levantamos ya con cierto nerviosismo, como si fuera el día de Reyes. Sabíamos que había sorpresas y buenas viandas en preparación. Empecé la guardia de 8 a.m., después de que Curro Madrid me despertase como él acostumbra, es decir, a grito “pelao”, y como correspondía, hice con Fernando ''El Maestro'' y Jauma la revisión de los mástiles y jarcias.

Navegábamos a vela a una velocidad de entre 5 y 6 nudos, con un cielo plomizo, marejadilla; daba la sensación de un día de finales de septiembre y hacía una temperatura muy agradable para estar en bañador y camiseta. Nos pusimos los arneses y empezamos a escalar flechastes hasta lo más alto de nuestros palos, primero Trinquete y luego Mayor. Hace algunos años, mi primo Pablo, tripulante de la vuelta al mundo con la Nao Victoria, me enseñó unas fotos que me llamaron mucho la atención. Eran unas fotos suyas andando por las velas, en lo alto de los mástiles, como si de una nube se tratara. Llevaba tiempo con eso en la cabeza, buscando la oportunidad de poder hacer lo mismo, andar por las nubes. Y ayer fue el día señalado para ello.

Cuando ya bajábamos Fernando y yo de la punta del Mayor, a la altura de la verga de la Mayor, le dije que se parase que quería que hiciéramos algo que llevaba tiempo en mi cabeza. Así que saltamos del flechaste a la verga y nos pusimos a andar y rodar por la vela Mayor como dos niños. Era como una cama elástica grande y muy alta. ¡Nos tumbamos, saltamos, corrimos… una sensación inolvidable¡ Creo que se podría decir que es lo más parecido a andar por las nubes que se puede hacer.

Ya una vez abajo, a las 12 a.m., cambiamos la guardia con los compañeros, y en la cocina llevaban tiempo preparando algo especial: unas pedazo de tortillas de papas con cebolla y pimiento. Creo que hacía bastante tiempo que no podíamos degustar tan maravilloso plato. Fue un almuerzo estupendo y preámbulo de lo que nos esperaba por la noche. Así que después de un tiempo de descanso, la gente volvió apareciendo por cubierta, todos tramando algo.

Unos preparando unos videos, otros fotos, otros regalos... un ambiente especial. A eso de las 6 p.m. cogí a Fede ''el Colorao'', mi compañero de zodiac y le dije que era el momento de sacar la paletilla que yo traía desde Sevilla, pero que había que hacerlo de la manera que se merecía. Así que cogimos una de nuestras banderas de España envolvimos la paletilla en ella y con el Himno sonando, procesionamos la paletilla hasta la cocina. Ahí me pegue toda la tarde tocando el violín hasta la hora de cena.

Ya llegaba el momento esperado. El Capitán quería que la cena fuese especial, ya que sería una de nuestras últimas cenas a bordo antes de llegar a Shanghái, y las próximas noches estaríamos ya ajetreados con maniobras. Así que se señaló la noche de este domingo para ello.

Una vez ya todos convocados alrededor del comedor, con nuestro uniforme de gala, que no es ni más ni menos que un polo azul y un bañador al gusto del consumidor, comenzó el solemne acto, dirigido por Paco Metro como maestro de ceremonias. El Capitán comenzó con unas palabras para todos nosotros, el barco, equipo de tierra, dirección del proyecto y todos aquellos que de una manera u otra han colaborado para hacer este sueño realidad. Y acto seguido se procedió a la entrega de metopas (son placas, pero en los barcos se llaman metopas).

En primer lugar le entregamos una al Capitán y después se fueron entregando a Manolo Murube, Manolo Luque nuestro cocinero, a Paco Metro nuestro gambucero, y a Perico nuestro contramaestre. Fue un momento muy bonito y divertido, ya que los que entregaban no sabían que después se la entregarían a ellos. Una vez terminada la entrega de metopas, que por cierto eran en madera de nuestro barco y hechas por nuestros magníficos carpinteros Mauri y Álvaro, nos sentamos a la mesa. La cena fue espectacular: vino tinto, paletilla, caña de lomo, chorizo, salchichón y como plato principal unas costillas aliñadas, hechas por Choco y Guti, que fueron para chuparse los dedos. Y como postre, cómo no, nuestra ''madre'' Esther nos había preparado unas natillas de chocolate con galletas y nata montada que arrancaron los aplausos de todos los comensales. En fin, como he dicho antes, una cena espectacular.

Acto seguido, Mauri, Pepelu y Gabri, que llevaban varios días tramando juntos, nos pusieron unos videos que habían hecho de todos nosotros y la travesía; fue un momento lleno de recuerdos y vivencias. Luego pasamos a la exposición de fotografías. Días antes se había dicho que cada uno entregase sus 5 fotos preferidas del Galeón, así que empezaron a desfilar por la pantalla fotos desde la construcción en Huelva hasta hoy. La verdad que se juntaban muchas sensaciones y recuerdos en muy poco tiempo.

Ahora, sentimos que nos acercamos a nuestro objetivo que tan lejano se veía al principio. Aún recuerdo por Málaga, Malta, Israel... cuando decías “a China vamos y pensábamos no queda ná' compadre”.

Pues sí, aquí hay 30 hombres que salieron de Sevilla en marzo y llegan a Shanghái en junio, en un Galeón español de finales del XVII; vamos a tener ese privilegio, de ser los únicos vivos que puedan decir eso.

A mi ya no me queda más que decir que me siento un auténtico privilegiado de haber podido formar parte de esta tripulación llena de artistas y mejores personas, y que salí de Sevilla en marzo con una hermana y llego a China con 30 hermanos, (mamá lo siento, tendrás que hacer más croquetas de la cuenta). Por supuesto, en mi nombre y en el de todos los que aquí navegamos, nuestro mayor agradecimiento a todos los que creísteis en este proyecto y lo apoyásteis, podría poner ahora muchos nombres e instituciones, pero creo que no hace falta, todos sabéis bien quienes sois.

Un abrazo a todos.

Alfonso Calvo Torres. ''Croque''.

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