La aparición, según la leyenda popular, tuvo lugar por el año 1444, en el pago de El Algarbe, cuando un campesino de Trebujena labraba sus tierras con una yunta de bueyes.
De la imagen que actualmente es un maniquí, con únicamente las manos y cara talladas, se cree que la gubia pudo haber cortado los brazos y piernas.





