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Guadalquivir, Puerto y Puerta de América

Los navíos que salían o partían hacia América desde España, lo hicieron desde los puertos del Guadalquivir.

 “el gran provecho que del (Guadalquivir) se alcanza por las multitud de las naos que siempre se hallan en él, tantas y tan grandes quantas apenas se hallaran en ningún puerto de mar, lo cual es causa de grandes mercaderías y de muchas riquezas”

(Luis de Peraza. Historia de Sevilla, 1535)

Sevilla se convirtió en ciudad del mar, puerto y puerta que bulle en torno a su actividad marítima. La ciudad acoge la sede de la Casa de la Contratación, fundada en 1503 y también conocida como Casa del Océano, desde la misma se controla toda la navegación con el Nuevo Mundo.

Parte de Sevilla el tráfico marítimo del Guadalquivir, que entre 1504 y 1650 contabilizó la partida de 10.635 navíos con 2.112.853 toneladas, y el regreso de 7.332 navíos con un total de 1.605.500 toneladas (P. Chaunu).

La Sevilla americana contempla la construcción de sus edificios más emblemáticos al albor de las expediciones marítimas; la Casa de la Moneda, los Reales Alcázares, la Catedral o la Torre del Oro.

Sanlúcar de Barrameda y Chipiona, en la desembocadura, antesala de América, vivieron tres siglos entregados al gran océano.

Procedían en Sanlúcar los oficiales de la Casa de la Contratación a la inspección última de los barcos y su carga antes de la partida. Frente a Sanlúcar, la “barra”,  punto fatídico de la navegación, que concentraba el mayor número de accidentes y pérdidas de naves.

Señala el faro de Chipiona la entrada del Guadalquivir. Era Chipiona la última imagen de tierra española que contemplaban los marinos antes de marchar en su ruta a América, y la primera que veían aquellos que regresaban tras una dura travesía de vuelta.