Antonio de Blas a su mujer Leonor Bernal, en Sanlúcar.
México, l.XI.1566(?)
Señora y mujer:
Vista ésta luego pone por obra de venir a esta tierra con el mensajero de ésta, que es mi hermano Yepes, y mira cómo venís, venid en compañía de un hombre casado, que vengáis mucho a vuestra honra, mira que en vos está mi vida y mi muerte, por eso, señora, abrid los ojos, mira que el día de hoy no hay mayor riqueza en el mundo que es la honra, mas yo estoy tan confiado de vos y satisfecho que lo haréis como quien vos sois.
Allí lleva el señor Yepes trecientos pesos, para que gastéis en lo que hubiéredes menester. Los primeros reales que gastáredes sea en una negra, para que os sirva por el camino, y vestios vos muy bien, y mi hijo Antón Blas hacerle dos o tres vestidos, para que tenga que romper acá, y de todo lo que fuere menester para su casa venga proveída, porque acá vale todo muy caro. Todo el lienzo que pudiere traer traiga, porque a según vale acá es de balde en Castilla, y traiga mucho azafrán, y de toda especia, hasta hilo, y toda vuestra casa, y traeme un par de sillas jinetas, que sean tales, una para vos y otra para vuestro hijo, porque no las podéis excusar. Para mí me trae para un vestido para sayo y capa y calzas, negro, y raso para un jubón, y si pudiéredes traer un pedazo de paño de Perpiñán ha de ser de lo muy bueno, porque para vestidos será bueno acá. Ya os tengo dicho de donde fuere paño, como sea bueno, y lienzo para proveimiento de vuestra casa. Trae todo lo que pudiéredes, porque acá vale un ojo de la cara. Ya os tengo dicho que os proveáis de todo lo que fuere menester vos y vuestro hijo, mira que vengáis proveída de todo lo que hubiéredes menester, porque ya os tengo dicho que vale acá un ojo de la cara, y teniendo en casa lo que hubiéredes menester es la vida, por eso os aviso que vengáis proveída. Cada día se me hace un año hasta veros, porque en esta vida no tengo otro descanso sino a vos, ni tengo otro deseo. Y a mi hijo Antón de Blas le dad mis besamanos y lo abrazad y le digáis que lo estoy esperando por horas a vos y a él, os estoy esperando por horas. No tengo más que deciros, sino que Nuestro Señor Dios os traiga con bien como yo deseo. De esta Nueva España, a do quedo, a primero del mes de noviembre. Señora, a vuestro padre y madre y a nuestros hermanos daréis mis besamanos.
Estas cartas que van con ésta v.m. las encamine a Jerez y v.m. (?) sin respuesta de estas cartas, que me va mucho en ello. Tornólo a rogároslo, que no vengáis sin respuesta de ellas, porque me va la vida en ello. Y de mi hermano Juan Jiménez que me trae relación dónde está y cómo está. Yo os beso las manos,
Antonio de Blas
(A mi señora mujer Leonor Bernal, en Sanlúcar, mi señora)
(I.G. 2050)
México, l.XI.1566(?)
Señora y mujer:
Vista ésta luego pone por obra de venir a esta tierra con el mensajero de ésta, que es mi hermano Yepes, y mira cómo venís, venid en compañía de un hombre casado, que vengáis mucho a vuestra honra, mira que en vos está mi vida y mi muerte, por eso, señora, abrid los ojos, mira que el día de hoy no hay mayor riqueza en el mundo que es la honra, mas yo estoy tan confiado de vos y satisfecho que lo haréis como quien vos sois.
Allí lleva el señor Yepes trecientos pesos, para que gastéis en lo que hubiéredes menester. Los primeros reales que gastáredes sea en una negra, para que os sirva por el camino, y vestios vos muy bien, y mi hijo Antón Blas hacerle dos o tres vestidos, para que tenga que romper acá, y de todo lo que fuere menester para su casa venga proveída, porque acá vale todo muy caro. Todo el lienzo que pudiere traer traiga, porque a según vale acá es de balde en Castilla, y traiga mucho azafrán, y de toda especia, hasta hilo, y toda vuestra casa, y traeme un par de sillas jinetas, que sean tales, una para vos y otra para vuestro hijo, porque no las podéis excusar. Para mí me trae para un vestido para sayo y capa y calzas, negro, y raso para un jubón, y si pudiéredes traer un pedazo de paño de Perpiñán ha de ser de lo muy bueno, porque para vestidos será bueno acá. Ya os tengo dicho de donde fuere paño, como sea bueno, y lienzo para proveimiento de vuestra casa. Trae todo lo que pudiéredes, porque acá vale un ojo de la cara. Ya os tengo dicho que os proveáis de todo lo que fuere menester vos y vuestro hijo, mira que vengáis proveída de todo lo que hubiéredes menester, porque ya os tengo dicho que vale acá un ojo de la cara, y teniendo en casa lo que hubiéredes menester es la vida, por eso os aviso que vengáis proveída. Cada día se me hace un año hasta veros, porque en esta vida no tengo otro descanso sino a vos, ni tengo otro deseo. Y a mi hijo Antón de Blas le dad mis besamanos y lo abrazad y le digáis que lo estoy esperando por horas a vos y a él, os estoy esperando por horas. No tengo más que deciros, sino que Nuestro Señor Dios os traiga con bien como yo deseo. De esta Nueva España, a do quedo, a primero del mes de noviembre. Señora, a vuestro padre y madre y a nuestros hermanos daréis mis besamanos.
Estas cartas que van con ésta v.m. las encamine a Jerez y v.m. (?) sin respuesta de estas cartas, que me va mucho en ello. Tornólo a rogároslo, que no vengáis sin respuesta de ellas, porque me va la vida en ello. Y de mi hermano Juan Jiménez que me trae relación dónde está y cómo está. Yo os beso las manos,
Antonio de Blas
(A mi señora mujer Leonor Bernal, en Sanlúcar, mi señora)
(I.G. 2050)





