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Aznalcázar. Año 1559 (19.VIL 1559)

Gonzalo Guillen a su madre Leonor Guillen, en Aznalcázar.

Los Reyes, 19.VIL1559

Señora madre:

Sus cartas recibí, y me holgó de saber de su salud. Y de los trabajos que por allá pasan me pesa, como es razón. Y a lo que v.m. me escribe sobre que sería mejor que tuviese acá a Juan, mi hijo, Dios sabe si me ha pesado de no haberlo traído conmigo, que, como pasaron los demás, pasara él. Así que ahora he acordado de que se venga a esta tierra con su padre y hermano, porque, venido acá, no tendrá necesidad de servir a nadie, pues que Dios ha sido servido de darle con qué los sustente a él y a sus hermanos. Gran merced recibiré, y en que todos le favorezcan, para que se venga, vista la presente. Su hermano Gonzalo Guillen le escribe una carta rogándole de su parte que no haga otra cosa, sino venirse, como dicho tengo, y también le envía a v.m. un poder juntamente con Juan Martín, su hermano, para que se cobre eso poco que tiene mi hermano Diego Martínez para la ida de su viaje, y en él cobrarse haya, como de padre a hijos. Señora, sabrá que mi voluntad es de permanecer en esta tierra, porque me parece que le hago placer, y asimismo a mis hermanos y hermanas, yo le prometo de no hacer otra cosa sino lo que dicho tengo, si Dios, Nuestro Señor, no ordena otra cosa. Allá escribo a mi hermano Juan Martín que se venga a esta tierra, porque me será aprovechado, y no vivir en esa, donde pasan tantos trabajos y miserias, según él me escribe. Y si así lo hace, no lo errará de tomar mi consejo y venir a tierra donde no hay hambre, y en poco tiempo los hombres que se quieren aplicar están ricos. Así que dígolo, porque, si tiene necesidad, como escribe, yo le favoreceré en todo lo que tuviere. Señora, Dios sabe cuánto me pesa de no hallar remedio este año para enviarle alguna moneda para su sustentamiento, como soy obligado, y lo he prometido, que así Dios me dé el cielo como tengo vergüenza del escribir sin enviar cosa ninguna. Y es la causa que no hay hombre en quien lo confíe, ni tampoco sé quién encargar de ello, como el rey toma la moneda, que solían dar coronas en España dándoles acá pesos de oro de cuatrocientos y cincuenta maravedís cada uno, y ahora no los quieren dar, aunque les den ciento por ciento de ganancia. Dios sabe mi buena voluntad que por falta de dineros no dejara de enviarlos. A mi hermano Diego Martínez escribo largo, y le escribo que muestre mi carta a v.m. v a todos mis hermanos.

No tengo más que mi mujer María de Basiñana besa las manos de v.m.. y asimismo los demás mis hijos. Quedamos todos buenos de salud al presente. Por ahora no tengo más que le hacer saber a v.m., sino quedar rogando a Dios, Nuestro Señor, guarde y aumente la vida de v.m., y le dé buena vejez, y al fin le dé su gloria. De esta ciudad de Los Reyes, hoy miércoles, a 19 días del mes de julio, año de 1559 años, do quedo a servició de v.m. su obediente hijo

Gonzalo Guillen
(A mi señora madre Leonor Guillen, en la villa de Aznalcázar).