Las gentes del Guadalquivir arribaron al Nuevo Mundo, y con ellas su cultura, sus costumbres, sus modos de vida y su lengua.
Es la toponimia un reflejo más de la huella de las tierras del Guadalquivir en América, a la vez que un vínculo permanente del río con el nuevo continente.
Bibliografía: CALDERÓN QUIJANO, A. “Toponimia Española en el Nuevo Mundo”, Ediciones Guadalquivir. Sevilla, 1990.