Vigésimo quinto día de navegación: 24 de julio de 2008

By | July 24, 2008

Gracias al apoyo incondicional de mi señora esposa, digo esto no porque sea mi mujer sino porque simplemente es maravillosa y lo mejor que me ha pasado en la vida incluyendo a los pequeñines y por supuesto la familia y amigos que han hecho posible que pueda seguir el camino que siempre he soñado. Agradecer también a la Fundacion Nao Victoria por confiar en mí y poner en mis manos el mando de este tan formidable y a la vez importante navío y todo lo que representa. Gracias a su vez a un antiguo y excelente profesor/doctor de la Universidad de Cádiz por acordarse de mi cuando me sugirió para colaborar en este proyecto al que no me pude negar, aún sacrificando parte de mis vacaciones. No sólo no me arrepiento sino que volvería a decir sí.

Lamentablemente no he tenido el honor de embarcar desde el principio del viaje y sólo a la vuelta, con tres días de estancia en la bonita y acogedora isla de Terceira donde los nativos del lugar nos han tratado con mucho aprecio y cariño. Justo en este momento el contramaestre está ordenando izar la mayor, la de mayor superficie. Sólo la verga (el palo horizontal) pesa 1.500 kgs, sin contar la vela, la motonería ni sus rozamientos. Por cierto que hay una expresión que me encantó cuando la oí: “la liebre no corre” al ser izada la verga no con maquinillas sino a base de fuerza humana, concretamente 12 personas, a son de orden. Pueden imaginarse ustedes la satisfacción que se puede experimentar al vivir ésto.

Humildemente digo que me considero buen maniobrista aunque todavía me queda bastante por aprender aquí. Al embarcar no tuve entrenamiento de maniobra, el relevo fue hecho verbalmente en el aeropuerto de Lisboa y reconozco que al principio sentía cierta inquietud (ya saben, esa presión en el estomago). Tras la maniobra de salida del Puerto de Pipas al sur de la isla, tomé conciencia de que estoy arropado por una tripulación, tanto profesional como voluntaria, con un muy alto nivel de preparación, constancia y arrojo; aunque reconozco que hoy me siento mucho mas seguro y relajado debido a la gran pericia marinera que estila a bordo. Además debo mencionar lo maravillosos que son en cuanto a persona y de la cual me siento en la obligación, sin extenderme demasiado, de describir lo especiales que son.

Empecemos con tripulación: Gavieros profesionales: Miguel “Valencia” y Guillem “el gaviota”. El primero involucrado en operaciones de La Copa América “hasta los dientes” y con posible participación en futuros eventos; ánimo amigo y deja alto el pabellón. Y el segundo, a pesar de su juventud muestra mucho interés en seguir ampliando sus conocimientos de carpintería de ribera (un trabajo arduo y artesanal cuyo valor no tiene precio) Éstos, además de desempeñar otros trabajos a bordo y mantener el “feeling” del viento entre el resto de la tripulación, son los que se juegan el tipo enganchados en las partes más altas de la arboladura, por supuesto dentro de las más estrictas normas de seguridad.

Marineros con función de timonel además de sus puestos en las diferentes maniobras, como:

Carlos “el piragüa”, que habiendo dado la vuelta a la Península en solitario usando una desprotegida embarcación (una piragüa), desempeña sus funciones a bordo con mucha energía. Mencionar el desafortunado momento en el que se le colocó un San Benito. Alejandro, con alto conocimiento marinero y paisano mío, en cierto modo nos tratamos con afecto. Trabajador como él solo e imprescindible tripulante.

Manolo, quien alegra al resto con su propia presencia y forma de ser, buen espíritu de humor además de buen trabajador. Tiene un fuerte sentido de la amistad y compañerismo y aunque jubilado, su alma es el de un joven emprendedor. Disfruta cuando compartimos el mismo vaso, cuando falta uno de ellos, cuando compartimos impresiones entre personas tan diferentes y se llega un acuerdo mutuo de convivencia donde todos ganan y nadie pierde. Creo que esta experiencia la recordará siempre… además nos da de comer a todos.

José Luís, contando con la sapiencia adquirida a bordo de su velero, continua aquí, aumentado sus conocimientos y contribuyendo al buen ambiente establecido. Muy agradable y tolerante.

Pedro (“Perico”) destacado marinero y mejor profesional, propietario de tierras y empresario, singular persona en su forma de ser (maravilloso). Mencionar su estancia durante años en Amazonas en condiciones extremas de supervivencia. A bordo lo considero como “el hombre que todo lo consigue”. Tipo con rudo carácter y especial para mí… el “numero 1”.

Curro es diferente a todos, doctor honoris causa por la Universidad de la Vida, a quien difícilmente se le da coba. De una actitud intachable a bordo y que sabe disfrutar de los buenos momentos. Es ante todo un gran compañero. “¡Quién dijo miedo!” y “lo que haga farta!” son sus frases célebres.

¡Virgen Santa, madre de Dios! Me dije la primera vez que vi a este individuo. ¡De dónde ha salido este hombre!. ¡Oh Dios mío! ¡A qué barco he venido!. Una vez más la realidad me ha vuelto a demostrar que las apariencias muchas veces engañan, y esto fue al conocer su origen y valor, entrega y conocimientos sobre firmamento, cabullería, vientos locales, deportes extremos y además, a Fernando “el mosquito”, le encanta la música caribeña y tiene un chiringuito con su nombre en Punta Umbría al que iremos a visitar.

Carlos “risitas”. Abogado de pro y si Dios quiere, futuro marino mercante. Singular y contagiosa simpatía. Enamorado del mar, de su guitarra y de esta aventura.

Luis (inmejorable redactor y buen angloparlante ya mantendremos una charla), Nacho y Antonio (El Marqués), bellas y grandes personas con espíritu sano y emprendedor, que además de trabajar con arrojo, empeño y efectividad mantienen alto grado de compañerismo y humanidad entre los restantes miembros de la tripulación, simplemente dan vida e ilusión al barco. En mi opinión creo que gracias a personas como ellos la Fundación mantiene despierto y asegura el futuro de este tipo de actividades culturales de gran magnitud. Y les digo esto amigos mientras hacemos una travesía oceánica que comenzó hace varias singladuras desde el archipiélago de Azores hasta aguas donde el Estado ejerce derechos soberanos y jurisdicción.

Fernando, el más joven de la tripulación. Educado, observador, trabajador y aunque poco parlante en grupo: buen conversador individual.

Mauri “Fidel”. Excelente carpintero de ribera por lo que he podido ver. “Buen trabajo realizado”. Lástima por lo de su barba y gracias por la parte que te toca en el atún con el que nos hemos deleitado.

Miguel “Sevilla”. Restaurador de arte y “un tío de arte”. Involucrado en la vida de a bordo y mejorando día a día sus artes marineras.

Andrés “Gambrinus”. Con estudios empresariales y cierta antigüedad en el trabajo muestra seriedad y competencia en lo que hace. Experto en cervezas y más concretamente en Cruzcampo. Genuino marinero y con gran potencial.

Álvaro, termina sus estudios de farmacia, a bordo conocido como el médico u “hombre de las medicinas”. Se mete en todos los charcos: -Hace falta un monaguillo para la misa del Carmen a bordo?: ahí está Álvaro. -¿Alguien tiene alguna herida, dolor o molestia?, ahí está Álvaro ofreciendo medicinas. -¡Atención: un hombre para virar de la escota de la mayor!, ahí está Alvaro, es omnipresente, animo amigo y sigue así con tu forma tan simpática y agradable de ser. -¡A ver: un tío para…! ¿Quién estará ahí?…

Pasamos al alto mando:

Antonio Cano, Primer Oficial de cubierta, veterano incuestionable y encargado de la derrota y navegación, mantiene el orden a bordo. Además mis agradecimientos hacia él por su altruista ayuda y colaboración en mis estudios de derecho marítimo.

Paco “Metro”, Jefe de Máquinas y mantenimiento de energía y reparaciones a bordo, persona muy prudente y exacta en cuanto a complicados cálculos de consumo y navegación y por supuesto mejor persona.

Diego, Contramaestre, sevillano de Dos Hermanas, cauto y reservado, precavido y calculador. Se encarga de organizar y mandar los trabajos a bordo (que para mi personalmente es de lo más difícil). También lleva la logística, es el superintendente de a bordo y algo de operaciones. Simplemente lo definiría como trabajador, polivalente, asesor y por supuesto bellísima persona. Seguro que su novia estará muy orgullosa de él. Es quien media con la Fundacion y ayuda a dirigir el proyecto desde el agua. Amante de La nao y entregado a la mar. Mis respetos para una buena y serena persona: Diego Benítez.

José María “el mosca”, persona de confianza de la Fundación, con altísimo conocimiento de la vela cuadra, navegación costera y ultramar, me asesora constantemente en cuanto a las estrategias con el viento y navegación. Su exactitud en los cálculos es impresionante, mucho sentido común, templanza y aporta una gran seguridad. Supongo que la Fundación lo tendrá en muy buena consideración, lo cual yo corroboro. Aunque detrás de este personaje se esconde un loco enamorado… de la que debe ser una gran mujer.

Por último, un humilde servidor, para lo que haga falta. Que tras haber estado de oficial en la Armada (Príncipe de Asturias), oficial en buques de mercancías ingleses y nacionales, buques de pasaje con más de 1200 pasajeros, petroleros, gaseros, participación en regatas y alguna oceánica, y con más de tres años de experiencia como capitán al mando de diferentes buques y si Dios quiere algún día practico de puerto; por las vivencias acontecidas creo que tengo suficiente criterio como para valorar tanto a la tripulación, nao, Fundacion y cualquier otra persona o entidad que ayude con este proyecto con una puntuación de: SOBRESALIENTE.

En la mar a 24 de julio de 2008 atentamente les saluda:

Carlos Alarcón Nájera

Capitán de la Marina Mercante y por ultimo: Capitán de nao Victoria