Vigésimo segundo día de navegación: 21 de julio de 2008

By | July 18, 2014

De vuelta a la rutina.

Es lo que hay… tras nuestro paso por las islas de Faial y Terceira volvemos con la rutina a bordo en nuestro camino de regreso a España. Podría parecer que dejamos atrás un montón de cosas, sin embargo yo prefiero verlo como un cúmulo de experiencias ganadas que quedarán para siempre. Seguro que Miguel Valencia recordará lo unida que está esta tripulación tanto abordo como en tierra, para lo bueno y para lo  malo, así como Manolo también recordará el recital de chistes con el que nos entretuvo a ambas tripulaciones durante toda una noche. En las islas se quedaron la barba más larga que ha tenido Mauri (Comandante Fidel), la plaga de mosquitos que Nando fue dejando por los bares por los que pasamos, la medusa de Cuadri (El Marqués), las prácticas de brasileiro de Peri y las practicas ordeñando de Carlitos “risitas”, las cenas del trio Renault (Paco, Jose Luis y Manolo) sin que tuvieran ellos que cocinar por una vez, el buen trabajo que hizo Curro para conseguirme el pañuelo pirata…

En las islas dejamos a 3 buenos compañeros, como el Capi Gonzalo, David y Miguel Cadiz, pero también se nos unieron Charly en nuevo Capi, Alvarito “monaguillo” Román y los hermanos Benitez, Andrés y Fernando. Algunos tuvieron la suerte de pillar alguna noche de hotel, otros como Álvaro, Nacho y yo, nos conformamos con colarnos en la piscina.

No creo que ninguno podamos olvidar el desembarco el el puerto de Horta, la primera cervecita fresca o la visita al afamado Bar de Peter… Las recepciones, las maniobras disfrazados de época, las cenas y fiestas medievales, las visitas guiadas, los paseos en coche, moto, moto de agua, bicicleta o incluso a pie, como los de Miguel Sevilla (a quien le duele la cara de ser tan guapo). También tuvimos guardias enseñando el barco (“Would you like to get in?” para ellas y “I am sorry, Its closed!” para ellos), las salidas nocturnas, el ligoteo que te veo (¿¿-??), la procesión de la Virgen del Carmen, los toros encordados y sus “pi-to-nesss”…

Sin embargo, todos coincidimos en que lo mejor que nos llevamos de esas Islas son las personas que allí conocimos, mención especial a nuestros compañeros portugueses de la Carabela, El Capi José Ignacio, Jaime, “Szarkoszy”, Joana (¡Un besito desde el mar!), nuestras amigas las figurantes de la cena (Carolina y Ana), Miguel Algarbe y Maria del bar del puerto, el canijo de la plaza que nos ponía copitas a 2,5€, Rui, Maica y Pedro del Restaurante, las risueñas cajeras del super, el dueño de la tienda de alquiler de motos (muy amiguete de Curro y mio), las francesitas, las canadienses, las americanas… En resumidas cuentas, nos ha dado un poco de pena irnos por todo lo que hemos vivido.

Ahora de nuevo embarcados preferimos tratar de disfrutar al máximo de la travesía que nos queda (Dios quiera que sean muchas millas a vela) y pensar en que pronto tendremos muchas de las cosas que añoramos, como la familia, los amigos, personas especiales, además de tu cama, tu ducha, tu baño, etc.

Respecto a los días que llevamos navegando, no se puede quedar en el tintero el hecho de que volvimos a pescar y ayer cenamos pez dorado frito, y hoy ha sacado Nacho un bonito, así que a ver como se las ingenia Manolo para cocinarlo esta vez.

Ayer estuvimos trabajando en la cubierta, echamos al agua unas muelas de cabo de cáñamo y sisal para quitarle las vueltas y los usamos para cambiar las gastadas drizas de la mayor, hicimos costuras redondas de unión en las estachas que estaban más gastadas para evitar que pudiesen faltar al ponerlas a trabajar, adujamos y ordenamos spring, través y largo de popa para estivarlos en el pañol de proa y tener claras las maniobras de atraque… además cada vez achicamos menos agua, señal de que las reparaciones que hicimos en puerto han surtido efecto.

Volvemos a los turnos de guardias para el timón, la limpieza y las comidas, a los guisos a diario, las duchas frías y saladas, la pesca, las visitas de delfines, los pantocazos, los bandazos… Volvemos a la rutina, a nuestro mano a mano con la mar… Bendita rutina.

Luis del Castillo.