Entre galeones

By | October 25, 2012

El comercio de ultramar de los galeones españoles, imparable y vanguardista, llevaron a mis antepasados a estirar la Carrera de Indias y cruzar el “Gran Lago Español”, el Océano Pacífico. Navegando desde la China, en otro periplo más propio del siglo XXI y con cartas náuticas bien definidas, hemos regresado a Manila doscientos años después. Desde que avistamos su bahía, una neblina nos envuelve impregnando la maniobra de un halo misterioso y borrando del horizonte cualquier perfil moderno en la costa, imagen que nos evoca nombres que quedaron plasmados en la Historia, Galeones españoles que partían de Acapulco para alcanzar las islas Filipinas…

En la Nao San Pedro, Andrés de Urdaneta zarpa el 1 de junio de 1565 desde Cebú y alcanza el 18 de septiembre la costa californiana empujado por los contralisios y la corriente marina de Kuro-Sivo. Con el hallazgo del tornaviaje desde Filipinas a América, los españoles logran una ruta marítima distinta al paso por las Molucas portuguesas.

La historia de los galeones también está ligada a la de los mártires en misión evangelizadora en Japón, isla próxima a la ruta a seguir para cruzar el Pacífico. Por ejemplo, el navío San Felipe naufraga en 1596 frente a las costas del país del Sol Naciente. El rescate de los naúfragos y bienes del barco son vistas por las autoridades locales como una amenaza de invasión y refuerzo de armamento, por lo que le es confiscado el armamento. En esta expedición llega también Fray Felipe de Jesús, un franciscano mexicano que formará parte de los mártires de Nagasaki en 1597.

También cuenta en el haber de los galeones las refriegas en la mar fruto de la pugna por el control de áreas. El 22 de diciembre de 1709 el pirata Woodes Rogers captura en cabo San Lucas al galeón Nuestra Señora de la Encarnación que había zarpado de Cavite el 12 de julio de 1709 al mando de M. Juan Presbert junto al galeón Nuestra Señora de Begoña, separándose de éste a primeros de diciembre. El 4 de enero las dos fragatas de Rogers, Duke y Duches, atacan al galeón Begoña, armado con sólo 24 cañones. En un primer ataque son rechazados. Al día siguiente atacan al galeón durante toda la mañana, pero la defensa española obliga al inglés a desistir, entrando el Begoña en Acapulco con sólo ocho muertos y un número similar de heridos.

O el caso del galeón San Diego. En 1600 dos navíos holandeses, al mando del capitán Olivier de Noort, pretendieron asaltar la ciudad de Manila, pero para evitarlo, dos barcos, el patache San Bartolomé y el San Diego salieron de puerto en su búsqueda. Lograron repeler el ataque, pero el infortunio quiso que una vía de agua hundiese el San Diego. En nuestros días, la fortuna ha permitido rescatar -el autor del rescate, el buceador francés Franck Goddio, estuvo de visita en el Galeón Andalucía- el pecio y con él un universo de mercancías que nos acercan aún más a la dimensión cultural y mercantil de la época. La mayoría de este botín se encuentra depositado en el Museo Naval de Madrid.

galeon sandiego

Como ya es sabido los galeones fueron utilizados hasta bien entrado el siglo XVIII, hasta finales de la década de los treinta, siendo el último de los construidos en Filipinas el Sacra Familia, realizando su primer viaje en 1718.

 reyfernando

El último de los galeones que cierra este capítulo marítimo comercial, el Rey Fernando, llega a Acapulco en 1815, justo cuando se suprime la circulación de los galeones tradicionales.

Y así uno a uno, hasta 108 galeones realizaron la travesía hacia el lejano Oriente, de los cuales la mayoría cumplieron con éxito su misión, a pesar del acecho de peligros de la mar como ataques piratas, meteorología adversa o alimentación precaria.

Se disipa el aire húmedo y regresamos a octubre de 2010, dejando por babor la localidad de Covite, en cuyos atilleros se construyeron la mayoría de los galeones de este lado del mundo. Nosotros nos internamos en la misma Manila, una megalópolis con sed de Historia, para participar en el Festival del “Día del Galeón”, una oportunidad para “conectar continentes”, y todo ello en torno a la figura actual y el recuerdo de la gesta de estos gigantes de madera. Pasada la capital tocamos Cebú y Bohol, enclaves con gran significado histórico en la vieja expedición de Magallanes y Elcano. Ya lo decían Ignacio Fernández Vial y Juan Salas Tornero: “esto es un sueño cumplido” y “un orgullo regresar a esta tierra”. Sin duda, y con más de 70.000 visitas sobre mis cubiertas en nuestra ruta por el archipiélago filipino, son un acierto ambas afirmaciones. Con todo ello, quedará grabado en la memoria colectiva de la población de las islas, al igual que la derrota del Galeón de Manila, el nombre de Andalucía, tierra de sol y oportunidades.

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