Un Galeón entre fogones de película

By | September 28, 2012
Taiwán ha dejado huella en nuestra ruta. Jamás había recibido tantos “flashes” a la vez, los mismos que sin descanso apuntaban y disparaban a los tripulantes fruto de la mezcla del populoso público y la enorme afición que tienen a este lado del globo a las cámaras fotográficas. En fin, más millas en nuestra derrota regalando por nuestra parte y recibiendo de cada país momentos inolvidables. Que lo dice un galeón de Época crecido en el XXI, que por derecho lo afirmo, lo mismo que os contaré un suculento episodio vivido a bordo el primer día de nuestra estancia en Hong Kong, la siguiente escala en este tornaviaje.

“Galletas repletas de gusanos que habían devorado toda sustancia y bañadas de un hedor insoportable a orín de los roedores que infestan el barco… mejor comer a oscuras para no verlo… agua corrompida y sin una gota de vino… el escorbuto mermando la vida de los marineros… te pago medio ducado por cada rata… cocinamos a las brasas el duro y grueso cuero de cerdo que recubre las vergas…”, relató Antonio Pigaffeta en su diario de la primera vuelta al mundo de Juan Sebastián Elcano, semanas antes de alcanzar Sanlúcar de Barrameda y desembarcar de la Nao Victoria, el único barco superviviente de la expedición, un famélico y reducido grupo de 18 hombres de mar. Tal hazaña data del 6 de septiembre de 1522.

Afortunadamente los asuntos del yantar a bordo han cambiado mucho desde entonces, y hoy día dos jóvenes cocineros de la Escuela Superior de Hostelería de Sevilla (Los Antonios del Galeón Andalucía) te montan en cuestión de minutos todo un homenaje al paladar. Por otro lado, decir que en Hong Kong la vida es puro espectáculo, y que llegase un galeón del siglo XVII a sus aguas no iba a ser para menos. Ambos factores se alían para organizar un 27 de septiembre lo que en este mundillo se denomina un “showcooking”. Si Pigaffeta levantara la cabeza…

“Rocas de bacalao con arena de aceitunas”, destaca en el programa de actos de este primer dÌa en Hong Kong. Se prepara cuidadosamente una mesa en la cubierta combés con aceite de oliva de Andalucía, aceitunas negras de nuestra tierra, pescado del exquisito mercado honkonés y la especiería que en otros tiempos partían exclusivamente de Oriente. Los cocineros ya estaban dispuestos y ataviados con su impoluto uniforme cuando de repente hace su aparición estelar por la escala Marie Zhuge, la actriz y modelo de moda en Hong Kong a juzgar por el séquito de asistentes y periodistas que le seguían.

A partir de ahí, y al ritmo marcado por la presentadora del show, la doncella, con su estudiado peinado y maquillaje e inesperado sudor, asiste a los Antonios mientras se debate entre los útiles de cocina y el equilibrio en el barco (Nota: nunca llevar zapatos de tacón de un palmo de altura a bordo). Los tacos de pescado, espolvoreados de harina y sutilmente pasados por la sartén, son untados con una suave salsa de ali-oli salpicada por los granos de arena de aceitunas, troceadas y secadas al sol anterioremente.

Deliciosa receta surgió, que buena cuenta rindieron los marineros que asistieron al evento. Y la modelo, por su parte, paseíllo por mis cubiertas y sesión de fotos, posando junto a la rueda del timón, en los cañones, en las escaleras de toldilla, abrazando en la distancia el skyline de HK… besos y agradecimientos y a seguir cumpliendo con su agenda de “celebrity”.

Nosotros regresamos al sosiego, o más bien al letargo que produce el sol que calienta mi madera. Una hora después la guardia pone el cartel de abierto al público.

Por suerte, el “showcooking”, sin tanta parafernalia, lo vive la tripulación a bordo todos los días gracias a la destreza de estos dos ases de los fogones. “Intentamos cocinar las recetas andaluzas adaptadas a los productos de cada lugar en el que atracamos, aunque siempre bajo una base de legumbres y arroz porque al fin y al cabo esto es un barco y la conservación de los alimentos y el rigor histórico mandan”, escucho a uno de los Antonios responder a una periodista.

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