Andalucía vive también en Shanghái

By | July 27, 2012

Casi 11.000 millas recorrimos desde España a China, desde Andalucía hasta Shanghái, desde el inicio de la primavera europea hasta el verano de la Expo del milenio. La marinería que he albergado en tan entrañable como valerosa gesta corre de aquí para allá, de una punta del muelle Internacional de Shanghái hasta el otro extremo de esta ciudad inmensa de ritmo trepidante. Las luces multicolor del moderno barrio de Pudong, con su imposible Perla de Oriente, compiten conmigo por robarle la atención a los miles de pasajeros que cruzan el río Huangpu -afluente del Yangtsé-, y que inevitablemente quedan atrapados por esta estampa histórica tan mareante como nuestra, la de un Galeón español atracado en sus orillas. Miles de fotos y acentos de todas partes han cruzado mi eslora.

Estos días los olores de la lejana Asia y la parla incesante de los chinos tienen un deje andaluz y un aroma mediterráneo. Desde ayer, el pabellón español en la Exposición Universal de Shanghái celebra la Semana de Andalucía, y para ello unos y otros se han afanado durante los últimos días en engalanarme. Echo la mirada atrás, y recuerdo el día hace más de un año en que me dijeron, mientras daban forma a mis cuadernas, que emprendíamos esta hazaña para estar presentes en esta cita internacional.

Os podéis imaginar los nervios y la emoción con que se están viviendo estas horas. Desde hace días “Andalucía” aparece remarcado no solo en mi espejo de popa, sino en banderolas, carteles, proyecciones de vídeos, miscelánea de todo tipo…

Una delegación de la fundación, autoridades andaluzas y chinas, pisaron mis cubiertas ayer por la noche. Se cumplió lo que esperábamos fuese una noche mágica, en dimensiones parecida a la partida oficial de esta expedición desde Sevilla, y con el añadido de que el embrujo de Shanghái se aliaría con el atractivo de Andalucía.

Hoy, dentro los actos propios que se celebran en el pabellón de España, me uniré al remontar el río hasta llegar al recinto de la Expo. Allí saludaré a los miles de visitantes que cada día participan en el bullicio de tamaña muestra internacional.

Ya saéis que a lo largo de la travesía las proyecciones de películas han sido una tónica durante las horas de ocio, ya fuera en bodega cuando hacía frío o en el castillo de proa bajo las estrellas cuando la temperatura acompañaba. Pues hay un título, “El Imperio del Sol”, que refleja el ajetreo de esta ciudad convulsionada durante la Segunda Guerra Mundial. Más de medio siglo después, y más de tres desde que los champanes chinos navegaran desde acá hasta Manila para comerciar con los españoles, esta serpiente de callejuelas y masas de gente continúa viva y mirando al futuro, abriéndose camino en el mundo al amparo del gigante asiático. Y sin más, me presento en este pequeño punto de la carta naútica de veinte millones de habitantes para dejar un claro sabor andaluz en lo cultural y comercial.

Me contaban desde España que el consejero de Turismo, Comercio y Deporte de la Junta de Andalucía, Luciano Alonso decía sobre su visita que “vamos con entusiasmo a conquistar un país que busca impulsar su presencia internacional”. En esta latitud se acabó el tiempo de lluvias hace unos días y el sol ilumina el cielo shainghanés; desde el lunes apreciamos un role del viento que presagia tiempos de bonanza y oportunidades.

Se me viene a la cabeza -perdón, a la cofa- que con cada alba, ya fuera surcando el océano Índico o el Mar Rojo, eran varios los tripulantes que me dedicaban un sonoro “Buenos días Andalucía”. Ahora toca mi turno, y soy yo quien les despierto, orgulloso, con un cálido “Buenos días Shanghái”.

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