Piropos de tripulantes

By | July 7, 2012

En Shanghái el cielo de la noche lo atraviesan los picos y luces de miles de edificios. Desde el muelle internacional, donde hemos recalado en esta ciudad chocante y extraordinaria, descanso y recuerdo los días pasados…

Qué os voy a contar que no hayáis escuchado ya por radio, televisión y prensa. La llegada fue fantástica, como lo fue primero la aproximación a una inmensa desembocadura turbia y bajo una espesa neblina que impregnaba la navegación de un halo misterioso.

Así lo fue también la remontada de un gran río, flanqueado primero por industrias, infinitud de mercantes y pesqueros que buscaban el resguardo, y después por rascacielos que hacían levantar la cabeza hasta la altura de los masteleros… pero eso ya lo sabéis.

Como también habréis imaginado la acogida del pueblo chino y del pabellón español en la Expo. Todo fue a pedir de boca. Letras de un alfabeto milenario, formas chinescas, colores y fonemas antes ininteligibles y ahora, de algún modo, familiares, nos recuerdan que hemos alcanzado el lejano Oriente.

Con esta gesta hemos retomado con éxito la senda de viejas leyendas del mar que dejaron huella en China a través del comercio e intercambio de ideas. Pero eso, a estas alturas, ya lo sabéis. Está claro que -anoten la longitud (121 grados Este)- no hace falta explicar, labor ardua para nosotros, qué hemos sentido durante la travesía, qué significa navegar en el siglo XXI emulando a nuestros paisanos del XVII.

Y ahora, atracados en Shanghái, antiguo puerto de enlace con Filipinas y los galeones españoles y actual corazón de la economía de este extremo del mundo, basta recordaros que enarbolamos orgullosos las banderas españolas y andaluzas, que miramos al oeste de vez en cuando y apuntamos a lo más alto.

Pero esto, conociendo a la tripulación y a mi propio diseño, ya lo sabéis; un periplo acometido con la ilusión y empeño del primer día de escuela, pero imprimida en todas las jornadas.

En fin, que eso ya lo conocéis… Por eso os voy a enumerar lo que no sabéis y que yo si se de la tripulación, lo que me han desvelado, han “parido” tras tres meses de navegación y ha provocado un escalofrío por mis cuadernas, una estremecimiento de emoción, de los buenos.

Me dice el Capitán Gonzalo de la Cruz que…:

“No me has defraudado en absoluto. Hemos llegado a China más amigos aún y te has portado como todo capitán hubiera deseado”

Los oficiales, por su parte, también me han hecho enrojecer…

Manolo Murube: “Has sido todo un sueno”

Manuel García: “Eres una auténtica máquina del tiempo”

Jaime: “Eres el Ferrari de la mar”

Juan Diego: “La llegada ha sido como sentir la culminación de todo el proyecto”

Y el cocinero y el gambucero, como no podían ser menos me dedican sendos piropos…

Manolo Luque: “Has sido, eres y serás la ilusión de mucha gente que tiene algo que ver con la mar”

Paco Metro: “Me gustaría ser la espuma que besa tu proa”

Como así lo expresan -y yo en sentido reciproco- toda la marinería…:

Alberto Albarca: “Te has portado como un gran marinero experimentado que lleva muchos años en la mar”

Choco: “Qué quieres que te cuente ya…”

Aurora: “Has sido la mejor estrella que me ha guiado en un sinfín de mares”

José Viñas: “El esfuerzo se ha visto recompensado cuando vimos por primera vez caer tu paños”

Álvaro Grosso: “Contigo y 30 amigos, esto ha significado la experiencia de mi vida”

Eloy: “Contigo hemos surcado medio Mundo, contigo esperamos surcarlo entero”

Jauma: “Has sido nuestro sueño, nuestro hogar, eres parte de nosotros”

Mauri: “Gracias por enseñarme medio mundo”

Pepelu: “Ven al Galeón trabajarás mogollón / Galeón Andalucía no te libra ni tu tía… de todo mi cariño”

Gabri: “Gracias a tí conocí los delfines de cerca”

Pepe Rivera: “En tí vivimos momentos estupendos y nos llevamos los mejores recuerdos”

Fernando: “Eres impresionante”

Federico: “Nos vemos donde quieras y cuando quieras”

Héctor: “Eres una obra de arte”

Curro Castillo: “Mi corazón ya tiene un pedacito llamado Galeón”

Miguel: “Has agitado los mares de la historia”

David: “No puedes ganar, no puedes empatar, no puedes abandonar el juego”

Esther: “Eres un portador de sueños”

Croqueta: “Gracias por todo”

Guti: “Qué buena gente gastas”

Augusto: “Contigo se quedara una parte de mí”

Borja, la última incorporación, pero que nos ha seguido la huella, me cuenta que “el camino te ha hecho madurar y ahora se te disfruta más”

En fin, que os voy a seguir contando -que lo seguiré haciendo-, sentimientos que me llenan de agua salada, de mar, de vida, al recordar el haber estado acompañado en travesía por este grupo único… Se me olvidaban dos tripulantes a los que no me dio tiempo a abordar y ya han cogido el petate para marchar. Se trata del contramaestre Perico y el marinero Curro Marchena, unos tíos fantásticos, con una parla singular y gestos que tocan hondo, allá en la quilla por lo menos.

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